No son muchos los negocios que abren sus puertas a la noche, pero los kioscos y almacenes que deciden atender cuando el sol cae, aumentan el precio de sus productos a cifras irracionales. “Las gaseosas llegan a aumentar un 100 por ciento en algunos comercios céntricos”, expresó Nicolás Rodríguez en diálogo con NOVA. Como la demanda continúa y la oferta es menor, los comerciantes se aprovechan.
También están los negocios que se arriesgan a vender alcohol en la nocturnidad: las ganancias los días jueves, viernes y sábados son magníficas. A pesar que la Ley 11825 dispone la prohibición de venta, expendio o suministro a cualquier título, y la entrega a domicilio de bebidas alcohólicas, para ser consumidas fuera del establecimiento a partir de las 21 y hasta las diez horas en la Provincia de Buenos Aires, se puede conseguir una botella de fernet en cualquier momento del día.
“Si te juntas con tus amigos a comer una pizza y te olvidaste la cerveza, podes conseguirla; eso sí, te la van a cobrar el doble”, admitió Emanuel Sánchez. Para efectivizar la compra de manera disimulada, los comerciantes le hacen llevar una mochila a sus clientes. Algunos están implementando una modalidad menos arriesgada: venden por internet y lo transportan a domicilio.