La Justicia de la ciudad elevó este martes a juicio la causa que investiga a un hombre que trabajó como profesor de Informática en el Instituto Próvolo local, durante la década del '80 y '90, y está acusado de abusar sexualmente de al menos cinco sordomudos alojados allí, informó una fuente judicial.
Se trata de José Ángel Brítez, apodado "Negro", de 54 años, quien fue detenido el 29 de abril último en su casa de la localidad de Jardín América, provincia de Misiones, por orden del juez Jorge Moya Panisello, en la causa que instruye la fiscal penal platense Cecilia Corfield.
Hoy se hizo un escrache en el Instituto Provolo de La Plata para sordos porque los casos de abusos de menores por parte de sacerdotes no llegan a la justicia. Y el Instituto continúa en funcionamiento. Esto también pasó en el #ENM ASÍ SE PIDE JUSTICIA EN LENGUAJE DE SEÑAS 🙌🏻 pic.twitter.com/cDo3q02EXH
— Agustina Grasso (@Agustina_Grasso) October 13, 2019
Una fuente judicial confirmó que "el juez de Garantías platense, Eduardo Silva Pelossi, hizo lugar al pedido de elevación a juicio de la causa en la que está imputado Britez, quien hasta el momento se mantuvo en su postura de hacer uso de su derecho constitucional de negarse a declarar".
En la causa también están imputados dos sacerdotes Nicolás Corradi y Eliseo Pirmati, pero en el caso del primero está siendo juzgado en Mendoza por similares delitos ocurridos en el Próvolo de esa ciudad; y Pirmati espera ser extraditado de Italia.
Corfield pidió que se juzgue a Britez por "abuso sexual simple agravado por su condición de guardador o educador, abuso sexual con acceso carnal reiterado agravados -por lo menos cinco hechos-, y corrupción de menores agravada por el medio comisivo y por la edad de la víctima".
En el pedido de elevación se detallan los maltratos, golpizas y abusos sexuales que padecieron dos víctimas, en ese entonces de 8 y 10 años, respectivamente, quienes permanecían internadas en el establecimiento porque sus familias vivían en otras provincias. Relatan cómo eran sorprendidos en sus camas o en el baño por Britez, quien "los accedía carnalmente o introduciéndole los dedos de su mano en el ano".
Las víctimas, a raíz de estos abusos, sufrieron "un daño en la salud psíquica irreparable, tanto en su sexualidad como en su vida diaria, angustia, desazón, deseos de autoeliminación, venganza", detalla el texto.
Corradi y Pirmati, los dos sacerdotes, y Britez trabajaban en el Instituto Próvolo ubicado en las calles 47 y 25, donde la fiscal dio por probado que "existieron abusos" en ese Instituto del que Corradi "fue la máxima autoridad desde 1970 a 1997".
Las acciones constatadas se cometían el sábado, "día en que disminuía el número de alumnos internados y solo quedaban los que no tenían familia".
La Fiscalía especial a cargo de Cecilia Corfield inició esa investigación a fines de 2016, luego de que se conociera que los sacerdotes Nicolás Corradi y Horacio Corbacho, detenidos en Mendoza acusados de abusar sexualmente de varios hipoacúsicos del Instituto Próvolo de esa provincia, también habían trabajado en el Próvolo de La Plata.