Opinión
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Diciembre y la Caja de Pandora

El último mes del año mostró una Argentina oculta que no aparecía claramente en la agenda pública.
El último mes del año mostró una Argentina oculta que no aparecía claramente en la agenda pública.


Por Carlos A. Fernández (*), especial para NOVA.

 

Según una de las versiones de la mitología griega Pandora no pudo resistir su curiosidad y destapó un ánfora que dejó escapar todos los males que a partir de entonces nos aquejan a los humanos.

Pareciera que el mes de diciembre, más allá de traernos la oportunidad de realizar los balances correspondientes al fin de año según el calendario gregoriano que nos rige, ha servido en esta oportunidad para mostrar una Argentina oculta que no aparecía claramente en la agenda pública.

Diciembre ha sido el mes de las ocupaciones ilegales, en muchos casos incentivadas desde la política y buscando en todos los casos lucrar a partir de la enorme necesidad subyacente en amplios sectores de nuestra sociedad.

Pareciera también ser el mes en el que se desnuda la impotencia del gobierno bonaerense y de su policía para hacer frente al delito obligando al despliegue de la Gendarmería en el gran Buenos Aires y generando a partir de allí un episodio aún no esclarecido donde son baleados los gendarmes.

Diciembre también ha sido el mes, en donde ha quedado demostrado que los delincuentes ya no tienen límites y que salen o entran cuando quieren, sin que podamos adjudicarles la culpa a los jueces, como hemos visto ante el copamiento de la Comisaría de Glew.

Diciembre también ha sido el mes en el que ha faltado el dinero en los cajeros automáticos y bancos a pesar de todas las excusas oficiales, también el mes en el que hemos faltado el respeto a nuestros jubilados obligándolos a colas infames para terminar no cobrando.

Diciembre ha sido el mes en el que la falta de inversión, que se venía denunciando en el sector energético, hizo eclosión y explotó en cortes en la provisión de electricidad en distintos barrios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en el conglomerado del conurbano, transformando a los edificios en verdaderos lugares de tormento al carecer de agua, ascensores y aire acondicionado con temperaturas superiores a los 33º centígrados en un mundo de asfalto y cemento.

Diciembre también ha sido en donde quedó en evidencia la falta de previsión y de inversión que ha provocado el colapso en el abastecimiento de combustible en una fecha clave para todos los argentinos.

Diciembre también ha sido el mes de las protestas descontroladas, de la ausencia del Estado en la generación de un orden que no debe ser autoritario sino democrático, generador de los incidentes de Constitución, de los innumerables cortes en las calles y autopistas, de la ocupación y tomas de terrenos públicos y privados, de la búsqueda desesperada de respuestas que al no provenir del Estado culminan en la “ley de la selva”.

Será la “Caja de Pandora” la que se ha abierto por casualidad, o la pérdida de rumbo y carencia de gobernabilidad de un “supuesto modelo” que está generando los estertores propios de un final previsible, pero que debemos ser capaces de acompañar para que sea lo menos doloroso posible para la gente.

Según la mitología griega, dentro del ánfora quedó solo una cosa sin escaparse, la esperanza, por eso digo con certeza ayudemos a la esperanza, construyamos una alternativa superadora que modifique esta situación y que nos permita vivir una vida mejor. Nos lo merecemos. 

 

(*)Senador provincial.



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