Este sábado 30 de noviembre se realizó la novena Marcha de la Gorra en la ciudad de La Plata. Se trata de una jornada que se realiza hace ya 17 años en distintas ciudades del país y que busca visibilizar y cuestionar las distintas formas de violencia institucional y desigualdades que viven los adolescentes de los barrios, las personas travestis, trans y de género no binario y los migrantes; los trabajadores de la economía popular, carreros, quinteros, feriantes y vendedores ambulantes; los estudiantes organizados, las personas criminalizadas por ejercer el trabajo sexual y el conjunto de las personas privadas y ex privadas de la libertad en cárceles y dispositivos de encierro juveniles.
La convocatoria fue a las 16:00 horas en Plaza San Martín, donde se dió inicio a una movilización que culminó en Plaza Moreno. Allí se compartió la lectura de un documento y luego se realizará un festival, con batucadas, intervenciones artísticas, expresiones musicales y talleres.
En un contexto en el que el gobierno nacional promueve el hambre y la represión, desfinancia y deslegitima la educación y la salud públicas y avasalla nuestros derechos conquistados; mientras crecen discursos de odio y exclusión que fomentan el individualismo y criminalizan la protesta; nosotros reafirmamos nuestra apuesta por las redes comunitarias y la organización colectiva como forma de resistir. Marchamos, entonces, para gritar que estaremos presentes en las calles ahora y siempre, exigiendo nuestro derecho a trabajar y a vivir vidas libres de violencia.
En un país en el que 7 de cada 10 niños y jóvenes son pobres, nos movilizamos porque el hambre es un crimen; porque la seguridad, para nosotros, es poder acceder al alimento, a la vivienda digna, a la salud y a la educación. Marchamos porque no somos peligrosos sino que estamos en peligro; porque no queremos persecución policial ni políticas de mano dura; porque estamos en contra de la baja de edad de imputabilidad; porque tenemos derecho a transitar el espacio público sin que nos cueste la vida. Marchamos porque queremos construir nuestros proyectos y sueños alejados de la violencia institucional en las calles y en las cárceles.