Cada vez que llueve, la postal se repite: calles anegadas, vecinos con el agua hasta la rodilla y hogares en riesgo. Hoy, Berisso volvió a quedar inundada, como tantas veces, y la bronca crece.
Según los registros meteorológicos, en la ciudad ya cayeron alrededor de 30 milímetros de agua, y se esperan acumulados que podrían llegar hasta los 60 milímetros en las próximas horas. Un dato que en Berisso no sorprende: cada tormenta es sinónimo de barro, pérdidas materiales y familias enteras a la deriva.
Los vecinos denuncian que el barrio vive en emergencia permanente. Mientras tanto, las obras prometidas por el Gobierno brillan por su ausencia y la solución nunca llega.
Reclaman respuestas urgentes y un plan real de infraestructura hídrica para terminar con un drama que se arrastra hace años. La paciencia de la gente se agotó: sienten que, en cada lluvia, el Estado los abandona.