Comunicado enviado desde Vecinos en Defensa de Villa Elisa:
Otra vez la misma historia; una historia que, lamentablemente se repite en distintos puntos de nuestra ciudad. Pero para hablar claro esta no es una historia más; es una historia con un trasfondo de connivencia entre el poder político y la necesidad de los que menos tienen, en la cual los funcionarios quedan atrapados por la complicidad de un silencio que los delata; por la inacción deliberada y la indiferencia del Estado.
Lo paradójico es que quienes menos tienen no son las únicas víctimas de este juego perverso, involucra a aquellos que día a día conviven en el lugar y también luchan por construir en un sentido amplio “su lugar en el mundo”.
Es de público conocimiento que las usurpaciones son moneda corriente en el partido de
Pareciera ser que sumirlos en condiciones de vida que, como mínimo podrían considerarse “indignas” es la única política posible que ha surgido de la creatividad de esta administración; es que hay que saldar las falsas promesas de la campaña electoral; siendo necesario además tener a disposición rehenes del clientelismo político frente a la ausencia total de capacidad de gestión que ha demostrado con creces esta Intendencia.
La pregunta es: ¿Quiénes pierden?, ¿Quiénes ganan? Ciertamente perdemos todos, porque quienes han sido electos para resolver estas cuestiones no saben cómo hacerlo; incluso pierden aquellos que ya no tienen nada que perder porque están inmersos en un sistema de toma y pero sin sacar, que los deja secuestrados sin posibilidad de rescate.
Los que ganan son los mismos de siempre, los que detentan de forma legítima pero inmoral su poder.
Y Villa Elisa no es un isla en medio del océano, lo que sucede hoy en el barrio de Villa Rica (18 y 421 bis) es la réplica fiel de lo acaecido en la localidad Arana; Melchor Romero; como en tantas otras zonas que podrían mencionarse.
En el barrio de Villa Rica, paulatinamente, se han ido asentando a la vera del arroyo Carnaval, en lo que técnicamente se denomina camino de sirga, y en terrenos que son de propiedad privada; alrededor de 30 familias con una altísima población de niños; que no sólo viven en situación de indigencia total, sin ningún tipo de servicio como luz, agua o desagües cloacales; sino que además corren un gran riesgo de vida si recordamos que esta zona fue la más afectada en el año 2008 cuando las inundaciones dejaron bajo agua a varias zonas de la ciudad.
Esto despertó la preocupación de los vecinos, que lejos de ser funcionales a una confrontación con aquellos que nada tienen, dieron intervención al Municipio solicitándole que ponga a disposición todos los medios y recursos necesarios con el fin de que fueran relocalizados en otro un lugar que no revistiera tal peligrosidad.
Gran sorpresa despertó en los pobladores del barrio el silencio cuasi-cómplice del Delegado Comunal Darío Romero respecto de la cuestión; quien no sólo no se acercó a charlar sino que en varias oportunidades les reprochó el hecho de haberlo hecho público; y a quien, para peor, los propios moradores del arroyo sindican como la persona que los autorizó a asentarse.
Frente a tan grave, aunque no por ello sorprendente, circunstancia los vecinos pidieron la intervención del subdelegado Daniel Martínez quien si se hizo presente en la zona y charló con algunas de las familias en esta delicada situación. Pero ha pasado más de un mes y quienes allí viven en condiciones, que siendo dadivosos llamaríamos “precarias”, siguen igual.
Consideramos que la paciencia ha sido generosa; que transcurrió un tiempo prudente en que
Vecinos en defensa de Villa Elisa insta públicamente a la inmediata resolución de esta problemática, haciendo responsable al poder Ejecutivo Municipal y al delegado comunal no sólo de potenciales acontecimientos que pusieran en peligro a estas familias; sino también y por sobre toda cuestión, de las condiciones inhumanas en las que viven estas personas; quienes, claramente, están abandonados a la desidia calculada de los funcionarios.
Por otra parte, volvemos a reiterarle al intendente Bruera la necesidad urgente de implementar una política de vivienda para la ciudad; que como usted sabe sólo puede ser consecuencia de una buena gestión.