Por Santiago Albizzatti (*), especial para NOVA.
Artemio López, en su blog Ramble Tamble, hace mención al concepto de "Achicar el gasto" como apertura de una de sus reflexiones. Dicho concepto fue apropiado por el neoliberalismo de los años 2000 para reemplazar al ya no tan moralmente aceptable concepto de "achicar el Estado".
El mismo consiste, básicamente, en un objetivo estratégico que juzga excesivo cualquier gasto que lleve adelante el estado. Bajo el concepto de libre comercio se tejen todo tipo de artimañas que buscan liberar al estado de su intervención y del consiguiente auxilio a las clases menos desarrolladas económicamente.
Resulta que la clase alta y la clase media alta no necesitan imperiosamente el socorro del estado, pero sí las más bajas. Un ejemplo claro son los subsidios al consumo, sobre lo cual, dicho sea de paso, desde el CEM "5 de Noviembre" sostenemos que deben mantenerse para impactar positiva y únicamente en aquellos que realmente lo necesiten.
Otro ejemplo es la Asignación Universal por Hijo. Está claro que los vecinos de Palermo no necesitan de esta ayuda, pero eso no los exime del compromiso moral y social de sostener, al menos en el discurso, que sí la reciban quienes la precisan.
El gasto que preocupa a los conservadores -sostiene López- la mayor de las veces es inversión social en salarios estatales, jubilaciones, pensiones, planes de asistencia, etcétera.
En una sociedad donde el desmantelamiento industrial producido por las políticas neoliberales en el lapso 1976-2001, fue de tal magnitud que, sin "gasto estatal", la estructura productiva liberada a su suerte funciona con niveles de pobreza cercanos al 40 por ciento de la población nacional promedio.
En este sentido, resulta interesante lo que indica Paul Krugman, premio Nobel de economía en el año 2008, sobre este asunto: "Cuando el sector privado intenta desesperadamente pagar lo que debe, el sector público debería hacer lo contrario, y gastar cuando el sector privado no puede o no quiere. Desde luego que debemos equilibrar nuestro presupuesto una vez que la economía se haya recuperado, pero no ahora. La expansión, y no la crisis, es el momento adecuado para la austeridad".
Esto resulta interesante viniendo de un premio Nobel cercano a los planteamientos neokeynesianos, viviendo en uno de los países bandera del capitalismo a ultranza. Es que él ya encontró la clave al comportamiento en masa de los neoliberales. Las crisis, para ellos, no deben ser resueltas. Deben ser aprovechadas.
(*) Licenciado en Ciencia Política y master en Políticas Públicas. Actualmente se desempeña como titular de la Asociación de Periodistas Digitales de la República Argentina. Es referente del Centro de Estudios Multidisciplinarios "5 de Noviembre", de Pampa Sur La Plata.