Un barrio sumergido en el caos pone a los vecinos con los pelos de punta a causa de las picadas y los ruidos molestos generados por motoqueros a toda hora. Afirman que se juntaron firmas y se hicieron denuncias que no fueron correspondidas.
De acuerdo a los dichos de Fernanda, en la zona de 161, en el trayecto de avenida 60 a 62, se necesitan reductores de velocidad y luminarias.
“Necesitamos dormir, las picadas en motos son constantes”, dijo, y afirmó que “hay muchos adolescentes que hacen desastres con las motos y muchos ruidos molestos, los vecinos debemos ir a trabajar al día siguiente”.
La vecina comentó que los llamados al 911 no son correspondidos con la llegada del personal a la zona y, en caso de la llegada del patrullero, “los pibes vuelven cuando se van, necesitamos un poco de paz”.
“Lo mismo ocurre por 62, de 160 a 161, hay muchos adolescentes que hacen desastres con las motos, esto no tiene fin”, comentó.
Sobre esta situación y los problemas de iluminación, afirmó que se juntaron firmas que fueron presentadas en la Delegación Comunal y “no tuvimos ninguna clase de respuestas, las patrullas municipales pasan de paseo”.