Opinión
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Regionalización provincial

Malena Baro, senadora bonaerense (UCR).
Malena Baro, senadora bonaerense (UCR).


Por Malena Baro (*).

 

 

La agenda municipal goza de poca autonomía financiera y alta dependencia política respecto de los otros niveles de gobierno, y en esto han contribuido en parte las provincias al tender a retener y no descentralizar hacia los municipios un significativo porcentaje de los recursos que reciben. En Argentina, antes que la descentralización predominó la desconcentración.

 

Con el correr de los años, y fundamentalmente en la última década, los gobiernos municipales han sido reconvertidos, pasando de ser prestadores de servicios públicos a generadores y ejecutores de políticas públicas. Proceso que se está consolidando por el interés de los propios gobiernos locales, pero fundamentalmente  por el interés de sus ciudadanos.

 

Por lo expuesto precedentemente, sería deseable que las modificaciones normativas (institucionales, políticas, financieras) se correspondan con las nuevas responsabilidades y competencias que de hecho ejercen los municipios.

 

Un proceso más ordenado, previo a cualquier proyecto de regionalización, debería darse a través de la reformulación del sistema municipal bonaerense, dotándolo de una mayor autonomía en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero.

 

No se está en contra de la regionalización, sino que se busca llegar a ella de abajo hacia arriba, desde los municipios hacia la Provincia, de lo contrario corremos el riesgo de que la región sea otro logro burocrático y no la superación del centralismo burocrático.

 

La región tampoco puede ser tomada como un nuevo pasatiempo para expertos y aficionados, sino que debe ser una vocación y una misión al igual que el proceso autonómico de los municipios.

 

Con referencia a la regionalización entre provincias Quiroga Lavié dice que la idea fuerza de la constitución es que sean las propias provincias las que dispongan su regionalización a través de acuerdos para el desarrollo y que dicho fenómeno de descentralización no sea impuesto por el gobierno central.

 

Rosatti también enfatiza el carácter estrictamente provincial de esta potestad al decir que corresponderá a las provincias y no a la nación diseñar el mapa regional conforme a la materia legislada…. Se procura introducir un sistema regional sectorial o particular antes que plenario (las regiones se estructuran para fines específicos), instrumental y adjetivo en lugar de político o sustantivo (en la medida en que la región no constituye una macroprovincia dotada de autonomía) culmina. Y traslado estas reflexiones porque la regionalización de los municipios de la provincia de Buenos Aires debería plantearse de la misma manera. Las regiones de ninguna manera deben constituir un nuevo nivel de gobierno.

 

En definitiva, son muchos los interrogantes que platea este proyecto, que de llevarse a cabo seriamente no empieza y termina en un único proyecto de ley, implica cambios sustanciales y variados, que a mi entender deberían darse en el orden preenunciado. El objetivo es aportar en este sentido, sin plantear oposiciones por oposición misma, en beneficio de nuestros municipios y de la provincia de Buenos Aires.

 

 

(*) Senadora bonaerense por la UCR.



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