Por Sabino Mostaccio (*), especial para NOVA.
Hoy nos toca recordar un nuevo aniversario de la gesta de la Vuelta de Obligado, en la que un grupo de patriotas se enfrentó a la flota combinada de las dos mayores potencias mundiales de entonces, Gran Bretaña y Francia. Las dos potencias pretendían imponer sus condiciones a la entonces Confederación Argentina, entre ellas, la apertura del comercio exterior y la libre navegación de los ríos.
Nuestro país había padecido el bloqueo francés de 1838 a 1840 y la intervención de los franceses en las luchas civiles apoyando a los enemigos de Juan Manuel de Rosas, por entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, y en la práctica, el máximo líder de la Confederación. Pese a los contratiempos, Rosas salió airoso de este primer incidente, y cuando en 1845 británicos y franceses bloquearon el puerto de Buenos Aires, Rosas mantuvo su firme postura de rechazar la injerencia y las pretensiones extranjeras, por más justas que pudieran parecer.
Encomendó al coronel Lucio Mansilla y sus tropas la tarea de detener o en su defecto demorar el avance de la expedición extranjera que trataba de remontar el Paraná para enlazar con las fuerzas unitarias de Corrientes y la República del Paraguay, a la vez que pretendía vender sus mercancías en el camino.
Finalmente, el 20 de noviembre de 1845 las tropas de la Confederación se enfrentaron a la escuadra anglo-francesa, y si bien no lograron detener su avance y el saldo militar fue desfavorable a los patriotas, bastó para producir un golpe moral que reafirmó la resistencia nacional, a la vez que la escuadra enemiga no logró a la larga cumplir con ninguna de sus metas.
Los mismos británicos que en 1833 habían usurpado de forma agresiva e ilegítima nuestras Islas Malvinas, tuvieron finalmente que doblegarse y al ver que con la fuerza no lograban nada, hicieron la paz con Rosas, y los franceses los seguirían más tarde. La afirmación de la soberanía nacional marcó un hito y despertó la alabanza de las repúblicas hermanas de América, que también sufrieron y sufrirían en los años siguientes la agresión de potencias imperialistas.
La victoria moral argentina no significó en modo alguno el fin de la injerencia extranjera en los asuntos nacionales. Las grandes potencias, en especial Gran Bretaña, siguieron estando presentes por más de un siglo en el acontecer político argentino, dominando mucho de los resortes de la economía nacional e influyendo sobre la cultura de la elite gobernante, al tiempo que nuestra tierra se convertía en refugio de millones de hombres y mujeres de otros orígenes que buscaban aquí una vida digna que se les negaba en su suelo natal.
La Argentina fue progresando y a medida que esto ocurría, una lúcida clase de intelectuales primero y dirigentes políticos después advirtieron que el destino de grandeza de nuestro país estaba ligado a la consolidación de la soberanía nacional, tanto económica, a través del moderno desarrollo industrial, como política y cultural, garantizando al pueblo argentino el control de su destino abriendo la participación política a masas marginadas por la antigua oligarquía dominante.
A la vez, deseaban una Argentina protagonista a nivel regional y mundial, defendiendo los valores humanos básicos y enriqueciendo el desarrollo integral de la humanidad.
Este proceso conoció marchas y contramarchas a lo largo de nuestra historia, llegando nuestro país al borde mismo de la extinción como nación digna y soberana debido la traición de muchos intereses oscuros ligados a los grandes amos del mundo.
Afortunadamente, nos toca vivir una época donde hay un reverdecer del orgullo y del sentimiento nacional en nuestro pueblo, a la vez que se va afirmando un rumbo político que busca insertar a nuestro país en el mundo, pero manteniendo nuestra dignidad y soberanía en un mundo cada vez más inestable y cambiante.
Saludo este nuevo comienzo y deseo que las generaciones venideras de argentinos puedan estar tan orgullosas de su país como yo lo estoy y lo estaré siempre, a pesar de todo.
(*) El presente artículo fue escrito por Sabino Mostaccio, desde el Centro de Estudios Multidisciplinarios "5 de Noviembre" de Pampa Sur La Plata.