Nunca tuvieron una relación cordial pero en las últimas semanas –y tras algunos meses de “paños fríos”- las cosas comenzaron a ir de mal en peor: la interna entre el titular del Concejo platense Fernando Ponce y la jefa de Gabinete Natalia Vallejos volvió a estallar al punto de que ya se convirtió en una “preocupación” puertas adentro del Palacio municipal.
La imagen de impostada tranquilidad que el núcleo duro del macrismo intenta reflejar de manera pública contrasta con los tironeos que, según supo este medio en reconstrucción con fuentes oficialistas, recrudecieron en los últimos tiempos.
Como se reflejó a mediados de año en los habituales análisis políticos de fin de semana, los chispazos entre el ex referente de la Juventud Pro –hombre que responde al primo presidencial e intendente de Vicente López Jorge Macri- y la mujer del riñón del intendente Julio Garro ya arrojaron varios capítulos.
Esta vez –una vez más-, se centran en críticas de Ponce por el atraso en la resolución de expedientes considerados importantees por parte de Vallejos, que cuenta con el respaldo del alcalde, quien la defiende a capa y espada cuantas veces sea necesario.
A mediados de año, cuando la cuestión electoral recién comenzaba a insinuarse, el titular del deliberativo le recriminó en duros términos durante una reunión “de mesa chica” su “inoperancia” en el desempeño de su función. Ponce había estirado aún más la cuerda y le enrostró el manejo discrecional de fondos destinados a cooperativas.
Por entonces, estos chispazos no hicieron más que reeditar las versiones de renuncia que ya desde principios de año inundaron los corrillos políticos y llenaron páginas y horas de aire en los principales medios radiales de la ciudad. Presionada porque el tema le explotaba en la cara al propio intendente, Vallejos salió diás después a hablar sobre el tema y desmintió la renuncia.
Un dato para no subestimar: Ponce siempre anheló hacerse de la estratégica Jefatura de Gabinete municipal, pero a fuerza de resistencias surgidas del propio iniciático equipo de gobierno al mando de Garro, terminó haciéndose cargo del Concejo Deliberante, donde a casi un año de su asunción cosechó cuestionamientos y halagos según el lugar desde donde se lo evalúe.
“Es una relación insalvable, al punto de que cuando en el Concejo la oposición le pidió al Ejecutivo que Vallejos suba al recinto a aclarar los dichos sobre pedidos de coima para habilitar emprendimientos, Ponce jamás salió a defenderla explícitamente”, ilustró una fuente equidistante a las partes en puja. Por esos días el conflicto hasta incluyó la posibilidad -luego abortada- de un enroque que coloque al concejal Julio Irurueta al frente del deliberativo y a Ponce en el Ejecutivo.
Hay otro dato de tono personalista que en el microclima político local nadie ignora y agrava la disputa: el concejal más importante del recinto legislativo de calle 11 anhela llegar a la intendencia y al tanto de la ambición, el propio Garro ya dio señales nítidas para evitar que su figura crezca.
Aunque el 2018 está a años luz del calendario electoral y por ahora la madre de todas las batallas es las elecciones legislativas del 2017, “la interna dentro de la interna” en el frente Cambiemos podría hacer estallar la irregular estabilidad que reina en el armado que mezcla en un mismo gobierno a carrioístas, radicales de todos los pelajes y macristas puros e impuros.