La utilización del Parque Saavedra como espacio para la venta informal, en un contexto de crisis económica que afecta a la clase media y baja, ha generado tensiones entre los vecinos que desean disfrutar del lugar como espacio verde y quienes buscan subsistir vendiendo allí.
Desde hace varios meses, las plazas de la ciudad permanecen cerradas por decisión del Gobierno de Julio Alak, bajo el pretexto de realizar remodelaciones. Esto obligó a los feriantes a buscar alternativas, como el paseo de compras instalado en el predio del ex Ferrocarril General Belgrano, en las calles 18 y 71, o a ocupar otros espacios públicos, incluyendo el icónico Parque Saavedra.
Vecinos como Olga, residente en la zona de 12 y 66, manifestaron su descontento por el estado actual del parque. “El emblemático Parque Saavedra está en total estado de abandono. Los sábados y domingos es un descontrol total”, expresó. Además, denunció que la presencia de vendedores genera acumulación de basura que obstruye las bocas de tormenta y deja el lugar en condiciones deplorables.
Angie, otra vecina, opinó al respecto que “están arruinando un lugar hermoso como lo es el Parque Saavedra. Los fines de semana y feriados, todo tomado, afeado, ensuciado desde 12 y 64 a12 y 66, no se puede cruzar con los chicos para jugar en el lugar”.
“Le pedimos al intendente que venga a ver lo que pasa y lo que le pedimos los vecinos que pagamos impuestos y no podemos disfrutar de un espacio público, que dejan todo sucio y roto”, denunció.
Cada fin de semana, el parque se convierte en un centro de actividad económica donde se venden ropa, comida, artesanías, productos de belleza y otros artículos. Para muchos vendedores y artesanos, esta actividad representa una oportunidad para subsistir en medio de la crisis. Sin embargo, el crecimiento de esta economía informal ha afectado la convivencia en el lugar.
La decisión del Ejecutivo local de organizar una feria en el predio del ferrocarril dejó fuera a numerosos trabajadores informales, quienes encontraron en el Parque Saavedra un espacio para continuar sus actividades.
Mientras tanto, el Municipio enfrenta el desafío de resolver este conflicto que enfrenta el uso recreativo del espacio público con las necesidades económicas de una población golpeada por la crisis.