Opinión
Opinión

Narcomodelos y prostitución: Una historia que se repite en toda América Latina

En nuestro país, días atrás detuvieron a una modelo de 18 años, Daiana Antivero, por ser la presunta responsable de la logística de una banda de narcotraficantes que enviaba cocaína en “mulas” hacía Holanda.
En nuestro país, días atrás detuvieron a una modelo de 18 años, Daiana Antivero, por ser la presunta responsable de la logística de una banda de narcotraficantes que enviaba cocaína en “mulas” hacía Holanda.


Por José Nieto (*), especial para NOVA.

En marzo pasado, el portal Cincometas.com nos informaba que Mariana Molina, ex  reina de belleza del carnaval de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, recibió el beneficio de la prisión domiciliaria tras estar tres días detenida. Se le encontraron en su casa dos autos valuados en 100 mil dólares y llevaba US$ 10.000 debajo del asiento de uno. Se la acusa de ser testaferro del cartel de narcos que contrataron a los hermanos Juliá para transportar los 944 kilos de cocaína a España.

La historia de la modelo Mariana Molina tiene ribetes parecidos al de la colombiana Angie Sanclemente Valencia, porque ambas se dedican a la misma profesión y se ampararon en ella para vincularse con narcos.

La colombiana se encuentra detenida en Argentina acusada de manejar una red de mujeres que transportaban droga hacia Europa, mientras que Molina fue apresada en Bolivia durante tres días y luego recibió el beneficio de la prisión domiciliaria.

En nuestro país, días atrás detuvieron a una modelo de 18 años, Daiana Antivero, por ser la presunta responsable de la logística de una banda de narcotraficantes que enviaba cocaína en “mulas” hacía Holanda. La joven se encargaba de atender a los holandeses que oficiaban como mulas, reservando hoteles y pasajes, un lugar básico en la organización.

¿Por qué trazo paralelismos entre Mariana Molina, Angie Sanclemente y Daiana Antivero? Sencillo para explicar con una trama que lleva varias aristas que van desde lo económico, educativo, la falta de políticas de Estado y valorización de la cultura de lo banal y la plata fácil.

Como vemos, los narcos ya no utilizan a los pobres indigentes del altiplano que utilizaban sin escrúpulos como mulas y los dejaban librados a su suerte, tanto desde la mirada de la salud si la droga se disolvía en su cuerpo o si eran detenidos con ella; les esperaban muchas veces la muerte o la cárcel, y los verdaderos delincuentes estaban libres mientras ellos se convertían en víctimas que pagaban su pobreza extrema en la mayoría de los casos.

Sin dudas, los narcos hoy subieron su status y ahora utilizan mujeres bonitas, como sucede en la novela “Sin tetas no hay paraíso”, que describe a la perfección cómo las mujeres se operan sus bustos para conquistar jefes narcos que la saquen de la situación económica que viven.

Creíamos que esto sólo lo íbamos a ver  en documentales y películas, pero como todos los sucesivos gobiernos desde el año 1990 en adelante hicieron caso omiso a los que decíamos que nos convertiríamos en Colombia, hoy es casi una realidad. 

La mayoría de los carteles de la droga latinos y de otros lugares del mundo operan en el país como en el patio de su casa, la sospecha de que en nuestro país viven o vivieron lideres narcos como el “Chapo” Guzmán, el asentamiento de la familia Escobar, jefes de la mafia rusa y de varios países de la antigua Unión Soviética (y de seguir sería interminable), habla de la desidia de combatir seriamente este flagelo, escuchar a hombres del gobierno nacional hablar de que no es necesario radarizar el país o impulsar la legalización del consumo de drogas muchas veces me hace reflexionar y sospechar de la connivencia política en este fabuloso negocio que son las drogas ilícitas.

Además, ver también cómo el gobierno de la provincia de Buenos Aires le da la espalda a las comunidades terapéuticas atrasándose meses en el pago de las becas de los individuos que necesitan tratamiento o la creación de otra secretaría con las mismas funciones que el Sedronar, pero impulsando políticas que no se asocian a las del Sedronar que, con el esfuerzo de su gente, trata de llevar el barco lo mejor posible en asistencia y prevención.

Volviendo al tema de las narcomodelos, es una situación que se traslada a muchos hogares de los individuos que están en consumo, siempre acompañados por fieles esposas que más de una vez han delinquido junto a ellos para llevar algo de alimento a sus mesas y tratar de darle a sus hijos un pasar mejor, y ahí donde afirmo que la política falló, el paco penetró nuestros barrios por lo general medios bajos y de bajos recursos por la falta de expectativa y oportunidades para desarrollar la vida dignamente.

Nuestros políticos van a ellos en épocas de elecciones y luego los dejan librados a su suerte, hoy la tira de ficción “El Puntero” demuestra un porcentaje mínimo de esa expresión.

Estas acciones con bellas mujeres también esconden otra cara perversa del narcotráfico que es la prostitución, y que va de la mano, ya que utilizan los diferentes mecanismos de la prostitución para que la droga llegue a los usuarios, y esto -como lo sabemos- viene muchas veces con la connivencia policial y política.

 

Así nos encuentra hoy el desafío de la prevención, capacitación, asistencia y represión del narcotráfico con un panorama casi caótico y en manos de las ONG’s que tratan de cumplir a destajo con funciones que muchas veces no les corresponden por omisión y desidia de los diferentes gobiernos nacionales, provinciales y municipales.

Pero como “vivir sin utopías es un ensayo para la muerte”, la situación me encontrará en el camino junto a aquellos que queremos que nuestros hijos y nietos logren resolver sus conflictos sin ahogarse en los miedos y que no recurran a las drogas para escaparse de sus problemas. Y con la esperanza de que los gobiernos tengan conciencia de que no se puede mirar más a los costados y realizar políticas a largo plazo reconstruyendo el tejido social.

(*) Presidente del Partido V.I.D.A. de La Plata. Especialista en Prevención y Asistencia de las Adicciones.



Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: