Ensenada
La memoria pasa facturas

¿Marito se tragó un sapito? El silencio de Secco tras la candidatura de Massa, a quien repudiaba en el 2014

El intendente de Ensenada, Mario Secco, firmó hace casi 10 años atrás una resolución que declaraba “persona no grata” a Sergio Massa, quien ahora encabeza la fórmula presidencial de su espacio político.
El intendente de Ensenada, Mario Secco, firmó hace casi 10 años atrás una resolución que declaraba “persona no grata” a Sergio Massa, quien ahora encabeza la fórmula presidencial de su espacio político.


El intendente ultrakirchnerista de Ensenada, Mario Secco, ha quedado en una difícil situación luego de que los jerarcas de Unión por la Patria decidieran dar un golpe de timón a último momento y proponer como fórmula de unidad a Sergio Massa y Agustín Rossi para las elecciones presidenciales. 

La jugada de efecto, consensuada por las cabezas maquiavélicas de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, descolocó a los ajenos, pero también a los propios, y generó rispideces hacia el interior de la coalición, sobre todo con el ala más dura del kirchnerismo, que a duras penas ha tolerado la presencia de Massa en el frente, y ahora se ven en la difícil encrucijada de acatar a “La Jefa” o ir con un díscolo piantavotos como Juan Grabois en las PASO.

Secco es uno de los dirigentes que cae en esta última categoría. Este cristinista furibundo quedó particularmente expuesto, debido a su público encono con Massa. El desprecio del intendente hacia el actual ministro de Economía viene de larga data, y llegó al punto de que, en el año 2014, el "Vendedor de Gaseosas" firmara una resolución declarando al tigrense “persona no grata” en Ensenada.

Sus declaraciones en el pasado contra el actual ministro de Economía son más que coloridas: en el 2017 lo trató de “forro alcahuete” y lo acusó de “hacerle la segunda a la derecha”. Y a lo largo de la gestión de Juntos por el Cambio en la presidencia, no se privó tampoco de equipararlo y ponerlo al mismo nivel que a Mauricio Macri.

El dilema mayúsculo que se le plantea ahora a Secco es también una cuestión de lealdad. ¿Debería ser fiel a sus propias convicciones y rechazar a Massa? ¿O debería obedecer a Cristina y acatar la orden de votar al tigrense? ¿Servirá la alternativa de cartón de Juan Grabois para alivianar la conciencia, aunque solo sea una pantalla para conformar a los sectores K más rebeldes?

Lo cierto es que desde que se dio a conocer la famosa “fórmula de unidad”, el intendente de Ensenada se llamó a silencio y no pronunció declaración pública alguna al respecto de su posición. ¿Será que se atragantó al tratar de comerse un sapo y no puede emitir palabra?



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