El director del Instituto “Integrar Buenos Aires” y concejal del Frente Renovador platense, Luciano Sanguinetti, analizó en diálogo con NOVA el escenario político de la capital bonaerense y ensayó críticas hacia la marcha de la gestión del Ejecutivo municipal: “Vemos medidas erráticas y propuestas que pueden ser interesantes pero quedan sólo en el anuncio”.
Además, trazó un panorama sobre la situación educativa de la Región, que se está materializando sobre la base de estudios de campo y estadísticas aportadas por el Observatorio de Calidad Educativa de la mencionada institución. “El sistema educativo está al borde del colapso”, enfatizó.
Las legislativas 2017, la necesidad de “unidad” en el Frente Renovador y la posibilidad de un futuro acuerdo con el GEN: “Stolbizer y Massa son los dirigentes más importantes de cara al futuro”.
-¿Sobre qué tópicos se está trabajando desde el Instituto Integrar Buenos Aires?
-Lanzamos hace veinte días el Observatorio de Calidad Educativa, que es una institución que creamos y está integrada por docentes, investigadores y miembros del Consejo Escolar de La Plata. Los observatorios tienen la función de recoger información en base a trabajos de campo para generar información que sirva en la toma de decisiones. La hipótesis que nosotros trabajamos es ver que está pasando en el sistema educativo de La Plata.
-¿Qué arrojaron los primeros diagnósticos?
-Lo que encontramos y está en el primer informe como problemas centrales es la existencia de un 24 por ciento de deserción en la secundaria, sobre todo en el cuarto año. Estamos perdiendo un tercio de los estudiantes del secundario en esa instancia. Tenemos una tasa de sobre edad alta en el primario, que en las escuelas estatales orilla el 50 por ciento. Hay una demanda fuertísima de cobertura en jardín de infantes, en educación inicial. No hay jardines suficientes para las demandas de las familias y además la mayoría de esos jardines están en el centro y no en la periferia, donde se están instalando las familias que tienen hijos chicos. Estamos muy atrasados y cada año que perdemos en la planificación es un costo altísimo para las familias.
Después, tenemos una oferta muy problemática en términos de cómo estamos pensando el diseño de la relación entre el trabajo y la educación, porque por ejemplo, tenemos el famoso cordón fruti-hortícola, el más importante de la región, y tenemos una sola escuela agraria (la de la localidad de Bavio). Contamos con las mismas escuelas técnicas de hace cincuenta años, que son nueve, y la mayoría están en el centro, habiendo una demanda del 25 por ciento de chicos que se quieren inscribir en ese tipo de establecimientos y no tienen cupos.
-Hay una precarización bien definida…
-Yo he dicho que el sistema educativo está al borde del colapso, porque en realidad, estamos haciendo como que funciona. Otro dato es que casi el 45 por ciento de la educación en La Plata está en manos privadas. Y en el nivel inicial, esta cifra ya es de 50 a 50 entre este sectgor y el público. Entonces hay una tendencia inexorable de privatización del sistema, pero además, y esto nos atañe como sociedad: tenemos la ley de Financiamiento Educativo del año 2006, que establecía la famosa inversión del 6 por ciento del PBI en educación. Y ese estándar, que se asemeja al de países desarrollados ( donde el guarismo llega al 7.5 %), no se está cumpliendo. En La Plata, estamos en el 3.4 por ciento, con 14 escuelas primarias con doble jornada, cuando deberíamos tener cerca de 60, para cubrir aproximadamente 30 mil alumnos, con lo cual estamos en una situación crítica.
Además hay que marcar que es muy importante lo que el municipio puede hacer en la educación inicial. En la ciudad hay seis jardines maternales y en la propuesta del día del sumario del Concejo (del pasado miércoles 6 de julio) ingresa la creación de un jardín maternal en City Bell, donde ya hay uno. No hay una planificación, porque en Villa Elisa hace cinco años están pidiendo un jardín maternal. Deberíamos crearlos en lugares más alejados, donde se están instalando las nuevas familias.
La gestión de Cambiemos y la unidad del massismo
-¿Identificás una actitud propositiva desde el Ejecutivo municipal encabezado por Julio Garro para resolver los problemas más importantes?
-Le lectura que nosotros hacemos desde el Frente Renovador es que Garro asume la intendencia en una situación de colapso y abandono. Desde diciembre, hasta marzo, la situación del municipio fue bastante catastrófica. Entendimos nosotros que había que acompañar ese primer ordenamiento, dándole instrumentos al intendente para que enfrente la situación. Pero eso logra cierta estabilidad en abril, cuando dijimos ´ahora sí la gestión tiene espacio para desarrollar su proyecto´, y desde abril hasta la fecha no vemos ese plan de gobierno. Vemos medidas erráticas, propuestas que pueden ser interesantes pero quedan en sólo un anuncio… y después estamos casi resignados a que utilicen una agenda que no es la de la ciudad.
Un ejemplo es la discusión del protocolo de los piquetes. Que es un proyecto que tiene que ver con la agenda de la ciudad de Buenos Aires, no de ésta, donde el 80 por ciento de los conflictos son provinciales. No es un fenómeno que se vincule con demandas locales, por eso no tiene sentido legislar para temas bonaerenses. Igualmente cuando hubo piquetes, como el caso de los cooperativistas a principios de año, el corte de la calle se dio en 100 metro y no se interrumpió la vida económica por el piquete. El protocolo tuvo escasísimo consenso en todos los sectores sociales, entonces se perdió el tiempo. Hay problemas terribles en las salitas sanitarias. Con la concejal Raquel Krakover, que es titular de la comisión de salud, pedimos un informe, que dio como resultado un diagnóstico catastrófico. No hay un plan claro de gestión en muchos aspectos. Son solo declaraciones periodísticas, pero no un plan integrado y plasmable en tiempo y forma. Son intenciones que salen en los medios, como lo del Plan Estratégico 2030.
-¿Y en términos estrictamente políticos?
-Están teniendo dificultades para ordenar su propio bloque interno y en ese punto no vemos una estabilidad.
-¿Cómo va a llegar el massismo a las elecciones del año próximo teniendo en cuenta la fragmentación de candidatos que llevaron a la primaria 2015?
-Obtuvimos un resultado que, dividido en 5 espacios, se deslució, pero teniendo en cuenta cómo estábamos, en la totalidad no fue tan malo. Pero en las conversaciones que hubo en los últimos meses se identifica una voluntad de que no haya una interna tan confusa como la última, cuando no se le pudo explicar a la sociedad los motivos de esa fractura. En la visita de Malena Galmarini de hace unas semanas estuvimos casi todos juntos, por ejemplo.
Pero es cierto que hubo un exceso de internismo y ahora no estamos en esa dinámica, a pesar de las diferencias. También es cierto que lo del año pasado no fue solo responsabilidad de La Plata. Hubo internas en todo el Frente. El mensaje ahora de Sergio Massa es que haya acuerdos de unidad y esperamos que el año próximo haya sólo una lista. Tenemos que ampliar, por otro lado, el acuerdo político, que incluiría como se está viendo al GEN de Margarita Stolbizer. En la ciudad hay una agenda común con Gastón Crespo, que es el dirigente local del espacio y eso nos lleva a coincidencias en la práctica, lo que va consolidando la hipótesis de un acuerdo electoral, al menos de cara al 2017. En el plano nacional, creo que Stolbizer y Massa son los dirigentes más importantes en términos de una mirada al futuro y no a una discusión ya agotada sobre el pasado. Además, la sociedad está rechazando cualquier intención de fuerte hegemonismo y de personalismos.