Opinión
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Los preciados ladrillos

La construcción, uno de los ejes en una ciudad de La Plata en formación.
La construcción, uno de los ejes en una ciudad de La Plata en formación.


Por Roberto G. Abrodos (*), especial para NOVA.

Si algo necesitó la futura capital, y fue especialmente tenido en cuenta, fue la fabricación de ladrillos, primera actividad productiva y concretada como lógica respuesta a los requerimientos previsibles de la industria de la construcción que, al cabo de pocos meses, establecería en la nueva capital centenares de obradores en la producción local de un elemento básico en la tradición constructiva bonaerense, como lo es el ladrillo.

Resultaba ventajosa al eliminarse el acarreo y su costo consecuente que encarecía el precio de este material, además se concreta una fuente de trabajo que contribuiría iniciar el desarrollo demográfico y económico de la incipiente ciudad.

La erradicación de fábricas de ladrillos en el área de La Plata era factible, porque la naturaleza del suelo permitía obtener la materia prima indispensable en las cercanías inmediatas a su perímetro urbano. Otros materiales como la piedra, la madera, la herrería, el cemento y ciertas variedades de arena y de cal debían, inexorablemente, ser traídas desde distancias que a veces eran muy considerables.

Dentro de la topografía ondulada que caracterizan a plantar urbana de La Plata, puede reconocerse una depresión natural hacia el rumbo noroeste; la mayor altitud se registra en la intersección de las calles 19 y 70, con 33 metros sobre el nivel del mar; en la avenida 72 hay variaciones desde 32 a21 metros de altitud. Una de las cotas menores de la ciudad se registra sobre el costado puesto en la intersección de las avenidas 13 y 32 con sólo 16.40 metros, esta zona a una ramificación de la cuenca del arroyo del Gato, que desciende desde la dirección sur.

El tema de los ladrillos era primordial. Luis Cerrano ofrecía vender al gobierno, durante dos años, los ladrillos de su fabricación a un precio de $ 450 moneda corriente por millar; pero requería, de parte del Estado, que durante ese mismo término le fuesen adquiridos 10 millones de ladrillos y que el terreno le fuera vendido el menor nivel de precio que se estipulase.

Estimaba que la instalación de la fábrica requeriría una inversión del orden de cuatro o cinco millones de pesos moneda corriente.

La notoriedad y fama que distinguían, en su tiempo, a los hornos de Cerrano, eran debidas tanto al hecho de producir ladrillos de calidad reconocida, dentro y fuera de La Plata, como a la circunstancia de haber sido el primer establecimiento en su género e instalado allí; esta fábrica fue muy popular en los comienzos de la vida urbana de La Plata y el nombre común de la actual avenida 13 era, entonces, “Camino a los hornos de Cerrano” o, simplemente, “Camino de Cerrano”.

Finalmente, para financiar la construcción de su fábrica, el Banco de la Provincia de Buenos Aires acordó con Luis Cerrano un crédito de $ 1.500.000 moneda corriente, que representaba aproximadamente la tercera parte de su inversión.

(*)  La Plata Ciudad Mágica

www.laplatamagica.com.ar

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"Noticias de Historia" Martes de 19 a 21 hs.



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