En los últimos años la cantidad de puesteros que ofrecen sus productos alrededor de los edificios universitarios de calle 48 entre 6 y 7 creció notablemente, al punto que hoy ya tiene forma de feria, con horarios y vendedores instalados en lugares fijos.
A partir de la demolición del edificio donde funcionaban las facultades de Humanidades, Derecho y Psicología, los manteros de calle 48 debieron mudarse a la Avenida 7 entre 47 y 48, frente al edificio del Rectorado.
Por miedo a represalias, uno de los vendedores no quiso dar a conocer su identidad, pero le reconoció a este portal que efectivos policiales y/ o agentes municipales pasan por puesto a pedir una coima de 50 o 100 pesos diarios para permitir el libre desarrollo de la actividad.
Muchos comerciantes apuntan contra la competencia desleal de los puesteros, quienes no pagan impuestos, pero si deben abonar un monto por debajo de la mesa.
“En vez de darnos un espacio para poder comercializar dignamente nuestros productos, nos piden una coima. La solución no es esa ni tampoco echarnos, los problemas no se tapan con la mano”, agregó el mantero.
Por su parte, un docente de la facultad de Derecho aseguró a NOVA: “Siempre hubo venta ambulante, pero hoy ya es una minisaladita. No hay ningún tipo de control y esto crece cada día más”.
La actividad comercial que se desarrolla en la vereda de 7 ya tiene forma de una feria formal. En los puestos instalados se ofrecen todo tipo de productos, desde indumentaria, relojes, anteojos, juguetes, artesanías, accesorios para celulares, termos, mates y bijouterie hasta verduras, frutas y comidas calientes.