Por el Dr. Antonio Tourville (*), especial para NOVA.
Leí la nota publicada en un semanario, el día 6 de julio, donde se tratan los resultados de un ranking de calidad ambiental realizado por serios investigadores del Conicet, aunque se pasa por alto, por ejemplo, quiénes están por encima de nuestro puesto 454 entre 511 ciudades estudiadas. Por encima nuestro están, por ejemplo, Córdoba, en el puesto 27, que tiene una situación desfavorable por su enclave, en un pozo, lo que le da un clima contaminado y sofocante, por no haber corrientes de aire que la depuren, como en Mendoza, y la amenaza de un monumental dique, como lo es el San Roque.
Santa Fe, en el puesto 97, rodeada de soja y su glifosato y amenazada por su hermoso Paraná, que cuando crece la arrasa. Capital Federal, con una cloaca a cielo abierto, no producida sólo por ellos, El Riachuelo; Magdanela, en el puesto 368, con un monstruoso derrame de petróleo ajeno; Avellaneda, en el puesto 445; La Matanza, en el puesto 451, ambas inundables.
Nosotros no tenemos nada de eso, pero poseemos problemas ambientales, de planeamiento y desarrollo, urbano y rural. Pero lo que complica todo es nuestra necedad, que hace que neguemos los que nos pasa, aceptando campañas escondedoras, incapacidades manifiestas, mentiras, justificaciones, como la muy común "mata, pero da trabajo", etc.
Se niega que la Empresa Solfina no puede estar donde está, se niega lo asegurado y no sé si denunciado ante la Justicia por el intendente, que nos han mudado petróleo desde Magdalena. Se repiten estupideces, como que una empresa sin habilitación municipal puede funcionar, si una institución como el OPDS se lo permite.
Nadie dice que la principal contaminación de Ovobrand esté en los gases que expulsan sus gigantes ventiladores y que se llaman amoniaco y ácido sulfhídrico. Que producirán un desastre ambiental sin precedentes en toda la región, cosa que se magnifica por la cantidad de polleras instaladas y que se continúan instalando.
No se escucha, ni se ve, gente preocupada por cuál es la cantidad de agua extraída de nuestras napas y sobre todo por Ovobrand, teniendo en cuenta que esta empresa consumiría por año 16.000.000.000 litros de agua dulce. Tampoco nadie pide que las cooperativas publiquen los análisis, napa por napa, de nuestro subsuelo, máxime que nuestras cooperativas aconsejan que sólo se use su agua potable para consumo humano.
Porque habría que preguntarse qué es más peligroso, ingerir agua por nuestro preparado sistema digestivo que por nuestras indefensas mucosas o la piel. Qué diferencia hay en ingerir un patógeno en un vaso de agua o en una lechuga.
Nadie protestó cuando todo el espacio político que nos representa votó una ordenanza diciendo que los feed lots son altamente contaminantes y nocivos para la salud, y que hay que ponerlos lejos de los centros urbanos y en esa misma ordenanza se legalizó para siempre un feed lot a pasos del hospital y dentro de la ciudad.
Nada se dice de establecimientos altamente contaminantes como una curtiembre extranjera, que abre sus puertas para que sujetos que poseen permiso legal y sindical para defender obreros y cuidar su salud los apaleen y los manden al hospital. Curtiembre que publica en los medios de comunicación la salubridad de sus métodos productivos, pero no dice qué sustancias utiliza para sus cometidos, cuáles son sus hojas de seguridad, y cuáles son los tratamientos que se le hace a los efluentes y qué datos arrojan los análisis de ellos, antes de volcarlos al arroyo.
Se ignora el hecho de una antena que se levanta de un barrio de Brandsen, por la oposición de sus vecinos, y se instala sin habilitación y sin identificación alguna, en Jeppener, al lado de las escuelas primaria y secundaria, del club de abuelos y la salita sanitaria.
Mientras una gran antena comunitaria se enseñorea en el patio del jardín de infantes, y otra en la biblioteca, para freírle los sesos con sus campos electro magnéticos a los niños .que no se pueden defender y esperan que los defendamos nosotros.
Mientras que graciosamente se pasan cables de media tensión por Jeppener, teniendo campo por todos lados, para ahorrarse unos miserables metros de cable, como se ahorran los miserables que pusieron las antenas dentro del pueblo. Antenas prohibidas por ley, pero permitidas por nuestros representantes, intendente y concejales.
Y como si esto fuera poco, en frente de una carnicería céntricas existe un cartel que reza “Peligro de muerte”, por estar emplazado un gran transformador, y el peligroso lugar, sin vallado alguno, es la vereda del único club de Jeppener.
No hay preocupación por saber cuáles contaminantes se tratan en la planta depuradora de la Fábrica de Automóviles de Jeppener y cuáles son los resultados de los análisis hechos a los efluentes antes de volcarlos al arroyo. Máxime que también trata las aguas que le llegan vía cloaca, de un lavadero de ropa, que lava ropa y elementos de toda la región.
Nadie se pregunta si este lavadero cumple lo mandado por las resoluciones 669/00 y 468/99 y el decreto 4318/98, dado que las aguas de un lavadero pueden contener tóxicos, explosivos, inflamables, patógenos, corrosivos, radioactivos, reactivos, modificadores de PH, metales varios como Cu, Zn, Pb, Cr, entre otros etc.
Nunca tampoco se planteó por qué hay tantos barrios cerrados, como si estos crecieran espontáneamente como los yuyos, y no a través de nuestro beneplácito, votado por nuestros representantes. Barrios cerrados que son un retroceso social al Medioevo, donde los señores feudales vivían seguros, cómodos y sanos, tras los muros de sus castillos, mientras la plebe los circundaba actuando como escudo de la inseguridad, proveyendo servidumbre y receptora de los desechos de estos coquetos señores.
Tampoco se aclara cuál es la razón de invertir el dinero de todos, primero en barrios acomodados, que ya algo tienen, dejando para después a los barrios más humildes, que no tienen nada
Se silencia la precariedad de nuestra salud y la falta de capacidades al respecto. Nadie fue a Ranchos y vio toda una comunidad gozando de un día soleado en su gran y bonito parque, mientras nosotros solo vemos a unos cuantos valientes suicidas hacer gambetas de noche entre sus autos en peligrosas banquinas y los autos lanzados a velocidad, en un puente, sobre un río contaminando, intentando pescar.
Todo esto deberíamos discutirlo, hablando sinceramente, sin tapujos, sin miedos, para planificar una vida mejor o esperar que nos comuniquen que nada se puede hacer por nosotros o por un familiar o amigo, en un frío pasillo, de algún insensible centro sanitario.
(*) DNI 7817849
Jeppener.