Por Estrella de la Tarde, especial para NOVA
Lo tenía atrapado
en sus garras de mujer,
la joven princesa,
a un guerrero
marcó con su piel.
Árbol tras árbol
la princesa corría,
dejando estela
con su largo cabello,
preguntando a hadas y magos
dónde estaba su amado,
anhelando que el guerrero
la encuentre en el bosque
y la lleve en su corcel dorado.
Hombre terrenal
defiende su espada para luchar,
una sed de revancha
no lo deja olvidar
que debe matar para triunfar,
un guerrero de sangre pura
que lleva su gloria en su filo,
que busca amor aún vencido.
Fue en sus sueños
que encontró a su amada,
reconoció unos ojos azules,
una cabellera dorada,
un bosque, un lago,
una princesa,
sumergida en un sueño,
buscando a su guerrero.
De tanto luchar
por un amor desconocido,
la Dama sube a la cima de una montaña,
se desploma en la tierra
y contempla el ocaso,
aflorando gotas cristalinas
porque su búsqueda
fue un fracaso.
En este instante vio su pelo dorado,
vio como una lágrima
brillaba con el último rayo de sol,
entonces bajó de su caballo,
y el guerrero a la princesa
su mano ofreció.
El amor nació,
y la hechicera no se equivocó,
la princesa encontró
la otra mitad de su corazón,
el guerrero agradeció a su sueño
porque no lo traicionó.