El pasado 19 de octubre se emplazó en la esquina de 26 y 65 del Parque Castelli de La Plata el primer monumento que recuerda a las víctimas de la inundación. Los vecinos reclaman que el Concejo Deliberante declare la obra de Interés Histórico.
Para muchos vecinos platenses, los trágicos sucesos que se iniciaron con una fuerte lluvia en la tarde del 2 de abril del 2013 no se terminaron cuando bajó el agua. La inundación se llevó vidas, recuerdos, trabajo de años, sueños y muchas sonrisas. Sin embargo, esa tristeza dio fruto a una lucha que se multiplica hasta estos días.
El año pasado, en instancias de las primeras marchas y asambleas de vecinos tras las anegaciones que afectaron a la capital bonaerense, surgió la idea de erguir en algún punto de la ciudad un monumento que recordara a las víctimas fatales de la tragedia. Si bien en un principio se pensó en Plaza Moreno, finalmente el lugar elegido fue el Parque San Martín.
Se trata de un símbolo que recuerda que hubo vecinos que habitaron cada uno de los espacios por donde se filtró el agua. Una forma de homenajear el paso de sus vidas por esta Ciudad. “La idea es que refleje que siempre estarán presentes”, sintetizó a este portal el autor de la obra, Carlos Franchimont, a días de que el monumento se emplazara en la esquina de 26 y 65.
Inicialmente la propuesta buscó ser aprobada por ordenanza en el Concejo Deliberante platense, sin embargo pese a haber presentado la iniciativa por tres vías diferentes no fue tenida en cuenta. Por lo tanto los vecinos resolvieron erguirla, no sin perder las esperanzas de que los representantes de la ciudad de las diagonales se hiciesen eco de la iniciativa.
A la falta de respuesta de las autoridades, los vecinos se propusieron juntar firmas mediante un petitorio para que el Concejo Deliberante declare de Interés Histórico dicho monumento. De lograr que los ediles discutan la iniciativa en el recinto y que ésta avance, se lograría que la obra fuese protegida de posibles actos vandálicos, como los sufridos por el Jardín de la Memoria, emplazado en Plaza Moreno, y por innumerables murales que refieren a la inundación.
El monumento está construido con hierro y mide aproximadamente un metro diez de altura. Lo constituyen varias manos que representan a las víctimas de la inundación y más abajo se graficó un desfasaje entre dos cuadrados que representan el cuestionado Código de Ordenamiento Urbano. Lo completa, en la parte inferior, varios caños obstruidos que simbolizan los sumideros y los arroyos que cruzan la Ciudad, taponados por la falta de limpieza y mantenimiento. La obra está erguida sobre un pedestal también de hierro, que facilita la instalación.