Estudiantes volvió a quedar eliminado de la Copa Libertadores y, otra vez, en su propio estadio. Pese al triunfo por 1 a 0 en los 90 minutos, el Pincha perdió 4-2 en los penales frente a Flamengo y se despidió de la ilusión de volver a una semifinal continental después de 16 años.
La derrota expuso una vez más la contradicción de un club que hace años vende la mística como bandera, pero que desde su regreso al estadio Jorge Luis Hirschi no consiguió levantar ningún título importante en esa cancha. El mito de UNO como fortaleza quedó desarmado frente a la realidad: el Pincha no hace pesar su localía cuando se trata de definiciones grandes.
#EDLP Es increíble pero no se da, inmenso partido de Estudiantes. Flamengo no tuvo respuesta hasta los últimos 20 minutos y aun así, en los penales clasificaron 🇦🇹😞
— Mateo González (@MateoGonzalez_8) September 26, 2025
Lo más llamativo llegó al final. Los hinchas, que históricamente se jactaron de no aceptar otra cosa que no sea la victoria, despidieron al equipo con aplausos pese a la eliminación. Un gesto que choca de lleno con la filosofía del “ganar como sea” y que desnuda una hipocresía difícil de ocultar: aplaudir después de perder en casa lo que tanto dicen detestar.
La mística, entonces, quedó en palabras y relatos de un pasado lejano. Lo cierto es que en UNO, donde se suponía que Estudiantes volvería a ser protagonista, las noches importantes terminan en frustración y en derrotas que se repiten sin remedio.