El Pincha apenas empató 1 a 1 ante Barracas Central, uno de los planteles más modestos del torneo. Con un presupuesto millonario y figuras de jerarquía, el equipo de Domínguez volvió a decepcionar y mostró un nivel alarmante.
Estudiantes sigue sin encontrar el rumbo. En una tarde gris en UNO, el conjunto de Eduardo Domínguez apenas igualó 1 a 1 con Barracas Central, dejando escapar otra chance inmejorable para prenderse en la pelea por la punta. Más allá de algunas decisiones polémicas del árbitro Arasa, el rendimiento del Pincha fue muy flojo y volvió a dejar en evidencia un bajón futbolístico que preocupa.
El equipo albirrojo, con un plantel de los más caros del fútbol argentino, dominó la pelota pero careció de ideas. Apenas se encendió con alguna inspiración de Cristian Medina o Tiago Palacios, pero nunca logró someter a un rival que pelea por la permanencia y que, con mucho menos, le jugó de igual a igual en el corazón de La Plata.
Guido Carrillo abrió el marcador con un derechazo desde afuera del área, pero Estudiantes no supo aprovechar la ventaja. En el complemento, Barracas lo empató con un tanto de Jhonatan Candia y el local se desinfló por completo. Sin reacción, sin profundidad y con una alarmante falta de frescura, el Pincha se perdió en su propio desconcierto.
El VAR anuló un gol de Palacios por un offside fino, pero esa no puede ser la excusa. Estudiantes tuvo casi todo el segundo tiempo para recuperar la ventaja y no lo hizo. La falta de volumen de juego, las imprecisiones y la desconexión entre líneas marcaron otra noche frustrante para un equipo que no logra despegar.
Con un presupuesto superior al de varios clubes juntos, el Pincha volvió a demostrar que el dinero no garantiza resultados. Eduardo Domínguez no encuentra la fórmula y la paciencia empieza a agotarse. La gente se fue molesta, sabiendo que el empate ante Barracas, más que un punto, fue otro golpe a la ilusión de pelear arriba.