Opinión
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El padre de la ciudad

La Plaza Rocha en 1930.
La Plaza Rocha en 1930.


Por Roberto G. Abrodos (*), especial para NOVA.

 

 

Durante muchos años la Plaza Rocha ni siquiera tuvo un monumento al denominado “padre de la ciudad”, Dardo Rocha, sólo un pequeño monolito. Finalmente, el 19 de noviembre de 1934, en el 52° aniversario de la capital de la Provincia, fue inaugurado el monumento a su fundador.

 

Se esperaba la presencia del Presidente de la Nación, el general Agustín P. Justo, que alrededor de las 10.30 de la mañana se hizo presente, el gobernador de la Provincia lo esperó y le dio la bienvenida en 7 y 532 y, desde allí, se trasladó hasta la plaza en su compañía, por la avenida 7 y al llegar a la plaza Rocha el intendente Juan Carlos Chaumeil, que fuera gestor del homenaje en la época que ejerció las funciones de comisionado municipal, y el presidente de la Comisión de Homenaje, Samuel Saravi Hardy, le hace llegar el  saludo del pueblo de La Plata.

 

La calificada comitiva oficial tomó ubicación en el sitio fijado con anterioridad, para lo cual ofició de maestro de ceremonias, en representación del intendente municipal, el oficial mayor Antonio Panceira. La primera fila de butacas fue ocupada por el presidente, gobernador y vice de la provincia, el ministro de Gobierno y Obras Públicas, el intendente, presidente de la Comisión Pro homenaje, presidente de la Cámara de Diputados, jefe de Policía y cuatro ministros nacionales doctores.

 

También se encontraba el presidente de la Universidad de La Plata, diputados provinciales y nacionales y senadores. Uno de los hijos del fundador, Carlos Rocha, ocupó un lugar de preferencia, tampoco en esta oportunidad estuvieron ausentes los aviones del ejército y la armada que sobrevolaron la zona. Mientras se pronunciaron los discursos, desde la escuadrilla de aviones, que sobrevolaba la plaza, se arrojaban pequeños ramos de flores.

 

Este monumento fue elegido en virtud de la Ley provincial número 4852, la comisión oficial de los festejos del Cincuentenario de la fundación de La Plata, que presidió Arturo Seguí. Llamó a concurso de maquetas para la ejecución de la obra y el jurado, compuesto por los doctores Cupertino del Campo (pintor) y Alberto Lagos y Gonzalo Leguizamón (escultores) y presidido por Seguí. Entre 27 proyectos, fue elegido el concebido por César Sforza.

 

La planta del monumento es con los vértices anudados por las secciones de los cuatro pilares, rodea el conjunto un zócalo con saliente uniforme de 70 cm. Dimensiones máximas de la base: 9.04 m por 6.23 m. El frente principal del monumento mira al noroeste, o sea, hacia el centro de la ciudad, la altura total sobre el cantero de césped un de 8,57 metros.

 

 

Características del Monumento a Dardo Rocha

 

Friso escultórico: mide en su desarrollo 14.80 m y contiene 12 figuras en altorrelieve esculpidos en piedra de Punta Mogotes, material que remite todo el monumento. Dos de esas figuras miden 3.40 metros y las restantes 2.80. Además, aparece la figura de un niño de 1.50 metros. Todas esas figuras pertenecen en conjunto a ocho motivos escultóricos distintos.

 

En el frente principal, el motivo central es «El despertar de la creación»:

 

Representada por un desnudo de mujer cuyos brazos se alzan al cielo, una muestra de total esplendor. La rodean los elementos de la naturaleza: el agua (sintetizada en estos días rítmicos); la tierra (en el ramaje); el fuego (en la llamarada) y el aire (en el ave que desciende del espacio a conmover a la belleza con su canto).

 

A su derecha está «El crecimiento pobladores»: El artista entreveía los primeros pobladores, hombres fuertes y optimistas que forman hogares arrollados por anhelos de progreso. El hombre, protector de su compañera, extiende la vista cubriendo con un manto la figura de una mujer. Un niño, fruto del amor, es el símbolo de la nueva generación, le ofreció su madre un manojo de laurel, expresión del ideal triunfante.

 

A la izquierda del motivo central, la armonía y la sabiduría: Es la visión estética de la vida espiritual de la Ciudad universitaria, acentuaban su prestigio por el Museo de Ciencias Naturales. Las dos figuras de la composición, armonía y sabiduría, dirigen el mundo del intelecto. Detrás de la sabiduría, una rama del árbol de la ciencia.

 

El motivo central de contrafrente: Es la paz nacional, figura fuertemente plantada y vigorosa cuya cabeza serena, de suelta cabecera, impone a los herederos de una misma tierra, la paz y el nacionalismo, simbolizados respectivamente en la rama de olivos y en la bandera que sostiene en la diestra. La representación plástica interpreta un momento histórico definitivo para el país. La fundación de La Plata aquietó el interior de postreros resquemores.

 

A la derecha de la figura central el tiempo del trabajo: La columna, símbolo eterno de la humana obra de todas las edades, objetiviza aquí a la ciudad que se fue construyendo por la decidida voluntad de los hombres, pueblo y gobierno.

 

A la izquierda de la figura central, La Conciliación: Los poderes nacional y provincial corporizados en las dos figuras de hermanos luchadores sellan definitivamente su resolución inteligente de conciliar. Los brazos robustos sobre el roble de la Fuerza en cuyas ramas descansa el gran libro abierto de la Constitución Nacional. Con las dos figuras siguientes el escultor interpreta las virtudes del fundador.

 

La pureza: Es el desnudo de un adolescente que sostiene en la mano la palma de la Virtud Cívica. Plásticamente el autor quiere transmitir en esta figura la visión de una vida interior idealista.

 

La Voluntad: Figura vigorosa y firme del hombre de acción a quien ni las piedras pueden quebrantar en su posición de triunfar. La piel del león vencido se dobla sobre sus muslos y se arrolla en su brazo.

 

 

El autor del monumento, César Sforza, nació en la Capital Federal el 24 de septiembre de 1893. Estudió como alumno libre de los cursos superiores en la Academia Nacional de Bellas Artes. Concurrió a los salones oficiales de 1918, 1919, 1920, 1921, 1922 y 1924, conquistando en el de 1920 el primer premio con su escultura «Cariátide».

 

Ganó el primer premio municipal en 1922 con su obra «Torso de mujer». Con estas distinciones quedó fuera de concurso para las muestras posteriores. En la Exposición Internacional de Venecia de 1921, Sforza estuvo representado por un bronce: «Cabeza de niña».

 

En 1927 y 1931 se presentó individualmente en Amigos del Arte, obteniendo éxitos resonantes en Río de Janeiro (1933), Nueva York y San Francisco (1939). Han integrado en numerosas oportunidades los jurados de salones nacionales como representante de los plásticos. Presidió durante dos períodos consecutivos la Sociedad de Artistas Argentinos.

 

Es actualmente miembro del consejo asesor de la Dirección Nacional de Bellas Artes y fundador de la revista “Imagen”. En la escuela de Bellas Artes de nuestra Universidad tiene a su cargo la enseñanza de cultura, cátedra que conquistó por concurso en 1933.

 

Sforza es autor de varias obras monumentales emplazadas en lugares públicos de la metrópoli y de ciudades de nuestra provincia. En la Capital Federal se hallan en la plaza Almagro, una fuente de piedra, titulada «Pastoral», adquirida por el Consejo Deliberante en 1928; y frente a la ribera del Riachuelo, en la Boca, el monumento al ingeniero Luis A. Huergo (1928).

 

En Flores hay una estatua del doctor Domingo Arosteguy (1925), y en Bahía Blanca el «Monumento a los Fundadores» (1931).

 

Además, Sforza ha realizado las medallas conmemorativas del centenario de A. Volta, del Instituto Pasteur, de la Escuela Paula Albarracin de Sarmiento, de la Escuela de Bellas Artes de La Plata, del Matadero Municipal de Buenos Aires, del Hospital Pirovano. César Sforza  falleció  20 de septiembre de 1983, en Buenos Aires, a los 89 años de edad.

 

 

(*) La Plata la Ciudad Mágica

www.laplatamagica.com.ar

 

"La Plata mágica"

Miércoles de 14 a 16hs.

FM Radio Record 106.7MHz

 

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