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Yangali ya está

El Lobo cierra en silencio un mercado complicado

Mariano Messera junto a Juan Yangali.
Mariano Messera junto a Juan Yangali.


Justo cuando parecía que el libro de pases se cerraba sin novedades, Gimnasia sorprendió y cerró a último momento la incorporación de Juan Yangali, mediocampista central de 25 años que llega desde San Telmo en un préstamo de 18 meses. Será su sexto refuerzo confirmado dentro de una lista que incluye nombres y urgencias, y el primero en sumarse al centro del campo con personalidad para pelear cada balón. El volante firmó contrato hasta diciembre de 2026 con opción de compra sobre el 80 por ciento del pase por cerca de 300 mil dólares. La negociación, que había estado trabada por diferencias económicas entre clubes, se destrabó un viernes por la mañana y se confirmó justo antes del cierre del mercado.

Yangali nació el 3 de marzo del 2000 en Buenos Aires y forjó su carrera en la Isla Maciel, donde debutó en 2021 con la camiseta de San Telmo, tuvo un paso por Colegiales y luego regresó para consolidarse. Fue elegido capitán y terminó convirtiéndose en el eje del equipo que luchó por ascender a Primera, acumulando 43 partidos en las dos últimas temporadas en la Primera Nacional.

La llegada de Yangali, buscada por el cuerpo técnico de Orfila y respaldada por la dirigencia, responde a una necesidad clara: sumar músculo, lectura del juego y presencia en la zona medular, luego de la salida de jugadores clave. Es un refuerzo con proyección y con margen de mejora, que puede aportar equilibrio en el doble pivot o como ancla con llegada a la segunda línea.

Con su arribo, Gimnasia completa una renovación ambiciosa: Juan José Pérez, Mateo Seoane, Maximiliano Zalazar, Marcelo Torres, Germán Conti y ahora Yangali. La apuesta es clara: reforzar todas las líneas, equilibrar el plantel y darle herramientas al técnico uruguayo para salir de la zona baja de la tabla anual y levantar cabeza en el Clausura.

Juan Yangali llega con el respaldo de su entrenador, un rol relevante en el medio y la obligación de adaptarse rápido a la exigencia del Bosque. No viene de romper vestuarios, pero sí de liderar desde el sacrificio y la lectura. El mensaje del Lobo es este: reconstruir desde abajo, y para eso fichó a un volante que reúne integridad, recorrido y hambre. Ahora resta que ese pedido de Orfila se transforme en fútbol dentro del campo.



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