Dos distintos pacientes de la ciudad denunciaron que fueron muy mal atendidos en la guardia del Hospital Bollini, ubicado calle 53 y 16, que debido a la emergencia por el coronavirus, no tuvieron la asistencia odontológica deseada. La médica a cargo era Andrea Gandoli, MP 11706.
Por este problema, Leonardo Belastegui dialogó con NOVA: “Ayer (martes) a las 11 de la noche, fui con mi hijo, tiene 22 años. Por esto del COVID-19, extremamos todo, intentamos que tome analgésicos porque se podía infectar”, contó.
“Cuando llegamos, un hombre adelante nuestro nos dijo que no nos iban a atender porque era una guardia para chicos menores. Esa persona se fue sin que la atiendan, ni la revisaran, ni nada”, explicó el entrevistado.
Tras varias exigencias para que atiendan al joven, debido al dolor de muela que no lo dejaba ni siquiera dormir, finalmente fue atendido: “Así como entró, no tardó 1 minuto y salió: no le dieron ninguna receta”, contó.
Pero Belastegui relató: “Tuve que entrar, presentarme como abogado, decirles que iba a hacerles una denuncia penal si no lo atendían, recién ahí le recetaron por escrito un analgésico superior. Tampoco le hizo efecto y no pudo dormir”.
“Si me pasa a mí, que soy abogado, que tengo un vehículo para ir al lugar y que vivo en un radio de 15 cuadras, no me quiero imaginar una persona que tiene a un chico o una persona mayor, que no tiene vehículo y que gasta en un taxi para ir hasta ahí para que no lo atiendan”, criticó el entrevistado.
El antecedente
Pero esta historia ya le había sucedido a la familia, concretamente a la esposa de Belastegui, Andrea Bareiro Núñez, el pasado 16 de abril, a las 21 horas, aproximadamente, en el mismo lugar.
“Hace 15 días tuve una infección terrible de muela, tenía un dolor de cabeza terrible. Yo soy de Abasto, tuve que viajar una hora. Después de estar 20 minutos parada sola, no había nadie, no había gente, llamo a una odontóloga que atendía, me hizo que me quede parada 10 minutos arriba de un trapo de piso”, relató la mujer.
“Me atiende desde el mostrador, me dice que la guardia estaba para urgencias. Le dije que era algo urgente, si no no viajo una hora y cuarto para atenderme. Le dije que me dolía, hasta me puse a llorar”, explicó.
Y ocurrió el mismo modus operandi. Belastegui tuvo que presentarse como abogado y amenazar con una denuncia penal, para que recién ahí la atendieran. “Me hicieron utilizar los protocolos de desinfección, me hace una apertura y empezó a drenar la infección que tenía en la muela”, concluyó.