A los 8 años empezó jugando entre varones porque no encontraba un club para chicas. Hoy viste la camiseta de Estudiantes de La Plata y fue convocada a la Selección Argentina juvenil. Su recorrido, marcado por la perseverancia y el apoyo familiar, inspira a toda una generación.
Moira Reyes tenía apenas ocho años cuando sintió que lo suyo era el fútbol. Pero en ese momento, encontrar un club que aceptara nenas no era fácil. La única opción que encontró fue EFI, una escuelita mixta. Fue la única chica entre los varones.
“Fue un poco incómodo, pero yo quería competir en serio”, recuerda.
Esa decisión fue el primer paso de una historia que no paró de crecer. Más tarde, al cambiarse de escuelita, fue vista por Romina Paris, coordinadora del Club Brandsen, quien le propuso sumarse. A los 9 años, Moira ya jugaba en la Sub 14.
“Estaba nerviosa porque era todo nuevo y las demás chicas eran más grandes, pero muy contenta porque era lo que quería hace mucho”, cuenta sobre sus primeros entrenamientos.
De Brandsen a Estudiantes
Moira jugó en Brandsen hasta los 13 años. Fue el primer y único club que la formó antes de dar el gran salto a Estudiantes de La Plata.
“Brandsen me formó como jugadora y como persona”, asegura.
Actualmente, se desempeña como volante por derecha o interna. Se define como una jugadora de juego asociado, comprometida con cada entrenamiento y con cada partido.
El sueño celeste y blanco
Un día, camino al entrenamiento, recibió la noticia que cambiaría su carrera: fue convocada a la Selección Argentina juvenil.
“Fue una experiencia única y creo que la aproveché al máximo. El juego, la intensidad y la exigencia te enseñan muchísimo.”
Moira tiene como referentes a Lionel Messi y Neymar, y no duda al decir cuál es su objetivo mayor: volver a vestir la camiseta celeste y blanca.
Familia, compañeras y un mensaje para soñar
En su recorrido, el rol de su familia fue clave. “Mis papás fueron los primeros que confiaron en mí como futbolista. Mi papá fue mi DT desde el día uno, me enseñó muchas cosas y no se pierde ningún partido”, destaca.
También valora el acompañamiento dentro de la cancha: “Mis compañeras son muy importantes para mí. Somos un grupo muy unido y me ayudan a no bajar los brazos nunca.”
Cuando se le pide que se describa como jugadora, elige tres palabras: Comprometida, compañera y perseverante.
Y deja un mensaje que resume su forma de vivir el deporte: “Que se esfuercen, que confíen, que se comprometan y que sueñen, porque esa perseverancia en el día a día y en cada entrenamiento, tarde o temprano tiene su recompensa.”