Por Alfredo Antonuccio (*), especial para NOVA.
Comparar a veces criterios en lo que a construcción política se refiere parece necesario, para que puedan dimensionar aquellos que no visualizan los sucesivos logros que van redituando las políticas públicas del gobierno nacional.
Vemos por un lado que la falacia en políticas sociales a la que somete el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, léase Mauricio Macri, a los ciudadanos capitalinos en materia de construcción de viviendas. Y, por otra parte, vemos la acción concreta de gestión de CFK en la construcción y entrega de las mismas.
En esta oportunidad, y como engranajes del destino, el último día jueves ocurrió una entrega de viviendas en un lugar emblemático de la Capital. Digo emblemático porque precisamente allí, hace apenas unos tres meses, ocurrió un hecho de conflictividad social de la que todos tuvimos noticias mediáticamente exacerbadas, y me estoy refiriendo a Villa Lugano con la ocupación de terrenos.
Decía que el pasado día 10 la presidenta Cristina Fernández entregó 370 viviendas en un acto en Villa Lugano, muy cerca del club Albariños; donde sucedió el mencionado conflicto. Allí, la Misión Sueños Compartidos de las Madres de Plaza de Mayo fue la entidad ejecutora de la construcción edilicia del barrio Padre Carlos Mujica, que la presidenta de la Nación entregó junto a Hebe de Bonafini y las Madres; se encontraban también presentes los ministros Amado Boudou, Carlos Tomada, Alicia Kirchner y el secretario presidencial Oscar Parrilli.
Me gustaría terminar este comentario, en paradoja con las palabras del comienzo del discurso de la compañera presidenta Cristina Fernández en esa oportunidad. Esto es: “No sé si realmente se toma dimensión de lo que estamos haciendo”.
(*) Diputado bonaerense del FpV-PJ.