La gestión de Mariano Cowen al frente de Gimnasia muestra su costado más oscuro: la crisis financiera se profundiza día a día y la falta de conducción golpea a cada rincón de la institución.
El área de salud del club decidió profundizar las medidas de fuerza por el atraso en el pago de salarios. Médicos, kinesiólogos y nutricionistas que trabajan con las divisiones juveniles acumulan hasta dos meses sin cobrar y resolvieron no presentarse a trabajar en Estancia Chica ni en el polideportivo, donde se entrenan los equipos profesionales de básquet y vóley.
Mira lo que era la reserva de 2021, y en plantel superior tenías a Carbonero, Aleman, Rey, el Pulga Rodríguez…
— Saliba Tripero (@SalibaTripero) September 26, 2025
Como podes hacer TAN MAL las cosas? Porque siempre tiene que caer la moneda del mismo lado? Cualquier club con esta base te rasca un campeonato, mínimo.#GELP #CGE pic.twitter.com/IjaCpKsiMK
La desidia de la dirigencia ya había quedado en evidencia la semana pasada, cuando los juveniles de sexta a novena división no pudieron entrenarse en Estancia Chica y tuvieron que trasladarse a El Bosquecito por la protesta de la empresa de transporte, a la que el club le adeudaba una suma millonaria. Apenas se regularizó una parte, pero los problemas siguen.
La situación alcanza también al plantel profesional de fútbol que conduce Alejandro Orfila: hay jugadores que llevan tres meses sin cobrar y no se descarta que tomen la drástica decisión de no concentrarse para el partido del sábado ante Rosario Central.
Mientras Cowen se aferra a un sillón cada vez más cuestionado, Gimnasia se hunde en el desorden y la desidia, con trabajadores, juveniles y futbolistas como principales víctimas de una gestión que parece no tener rumbo.