Uno de los casos más aberrantes de privación de la libertad, violación y tortura que tiene como principal acusado al reconocido fisicoculturista platense Néstor Monzón, empieza a preocupar a la dirigencia política de un sector del peronismo de la capital provincial.
Acusado de los delitos de abuso sexual con acceso carnal reiterado y doblemente agravado y privación ilegítima de la libertad, ya que mantuvo a la mujer secuestrada durante por lo menos 6 días en su departamento, que funciona también como gimnasio, Monzón tiene una historia de cercanía con un joven dirigente de la ciudad con apellido ligado al peronismo.
Según las versiones, el acusado habría sido "ñoqui" del organismo que comando el también ex diputado, al que habría llegado por su relación con uno de sus principales operadores políticos de la zona de Tolosa, referente de uno de los locales más tradicionales del peronismo de esa localidad.
Pero además mantendría una relación más que íntima con uno de los candidatos a defensor ciudadano, que actualmente desempeña tareas en el consulado de Ecuador. Según el círculo cercano de Monzón, habría dicho de este funcionario que "entre falopa y falopa le rompí el culo un montón de veces".
De hecho la adicción a las drogas de Monzón le provocó una descompensación por una crisis de abstinencia y debió ser derivado al hospital Alejandro Korn de Melchor Romero, donde quedó internado y medicado, para su recuperación mientras avanza la investigación.
Monzón está acusado por un hecho que se registró entre el 29 de octubre y el 3 de noviembre último y fue denunciado ante la Justicia por la madre de la víctima, ante el gabinete de delitos contra la integridad sexual de la DDI La Plata.
Sus vínculos políticos intentaron ser ocultados por los principales referentes del espacio al que pertenece, pero sin embargo salieron a la luz ante la evidencia porque su relación estrecha con algunos de los operadores de Tolosa lo habían transformado en una figura conocida del ambiente.