Un vecino de La Plata realizó una presentación con un albergue transitorio ubicado en la calle 1 entre 61 y 62. En este sentido, el damnificado, Jorge Ruiz, hizo una demanda por ruidos molestos, ya que arriba del techo de su casa tiene un lavadero que funciona las 24 horas y, además, su casa está pegada a una habitación del hotel.
Patrocinado por el letrado Ezequiel Grasso, se hizo la demanda en el Juzgado Civil y Comercial N°17 de La Plata a cargo de Sandra Nilda Grahl, alegando también que sufrió daños a la salud. El expediente se inició en 2015 y luego de tres años, la sentencia terminó siendo favorable a Ruiz, aunque los propietarios del albergue se niegan a cumplirla.
En la causa, luego de varios estudios realizados por profesionales, quedó probado que el ruido superaba los decibeles permitidos. Por otra parte, se constató que el hombre no podía llevar gente a su casa por los ruidos de parejas teniendo relaciones sexuales y porque además se escuchaba el sonido del televisor donde se proyectaban películas pornográficas.
En este sentido, quedó también asentado en el expediente que tuvo consecuencias en la salud, ya que no podía dormir en toda la noche y estaba todo el día en estado de somnolencia, lo que le llevó a tener un cuadro de estrés, le generó acidez y problemas en la alimentación, además de que perdió un trabajo porque no llegaba a horario por no poder descansar de la manera correcta.
La jueza condenó al hotel y a sus propietarios a pagar una suma que actualmente, por los intereses, es de 700 mil pesos porque los ruidos excedían la normal tolerancia permitida. Sin embargo, no solo se niegan a pagarlo, sino que además incumplen una orden judicial que los instó a acondicionar el lavadero con materiales acústicos para disminuir la vibración.
Además, según relató el damnificado, en el hotel alojamiento, por su proximidad con la zona roja de la ciudad, algunos travestis se darían cita allí para comercializar estupefacientes. Incluso, detalló que en el patio de su casa suelen caer preservativos usados, sabanas y almohadas pertenecientes al albergue transitorio.
Los dueños son Miceli María Nélida y Martín Lenzeti, quienes no quieren pagar la suma establecida en la sentencia. Por tal motivo, desde la defensa podrían pedir el embargo de sus cuentas y propiedades. Por otra parte, no cumplen con el mandato judicial de realizar reformas en el lavadero y la habitación lindera a la casa de su vecino.